Resumen.
La investigación analiza el papel de las cooperativas de ahorro y crédito (COAC) de los segmentos 1, 2 y 3 del Ecuador como actores de inclusión financiera, a partir de la estructura y orientación de sus productos crediticios. El estudio utiliza una metodología exploratoria y explicativa, basada en el levantamiento de información primaria ejecutado entre enero y julio 2025 en 193 sitios web de COAC; es decir en una muestra del 95% de las COAC de los segmentos analizados. Dicha información fue complementada con revisión documental y análisis comparativo con la banca privada. Se examinan especialmente los créditos grupales, agropecuarios y con enfoque de género, por su vinculación con poblaciones vulnerables. Los resultados evidencian una oferta crediticia predominantemente orientada al consumo, con escasa diversificación hacia productos productivos inclusivos. Las conclusiones señalan que, pese a su relevancia en el sistema financiero y su vocación social, las COAC muestran una limitada aplicación de tecnologías crediticias coherentes con la inclusión financiera profunda, lo que plantea la necesidad de incentivos regulatorios y de fortalecimiento institucional.
Palabras clave:
Cooperativas de ahorro y crédito, Inclusión Financiera, Crédito, Ecuador.
Abstract.
This research analyzes the role of savings and credit cooperatives (COACs) in Ecuador's lower socioeconomic segments (segments 1, 2, and 3) as agents of financial inclusion, based on the structure and orientation of their loan products. The study employs an exploratory and explanatory methodology, relying on primary data collected from the websites of 193 COACs, supplemented by document review and comparative analysis with private banks. Group loans, agricultural loans, and loans with a gender focus are examined in particular, given their connection to vulnerable populations. The results reveal a loan offering predominantly geared toward consumption, with limited diversification toward inclusive productive products. The conclusions indicate that, despite their relevance within the financial system and their social mission, COACs demonstrate a limited application of credit technologies consistent with deep financial inclusion, highlighting the need for regulatory incentives and institutional strengthening.
Keywords:
Savings and credit cooperatives, Financial Inclusion, Credit, Ecuador.
Introducción
La presente investigación analiza a las cooperativas de ahorro y crédito (COAC) desde su papel de organizaciones actores de inclusión financiera, considerándolas como parte fundamental del Sector Financiero Popular y Solidario (SFPS), cuya naturaleza dinamiza una estrategia válida para entregar mayores posibilidades de desarrollo a la clase económicamente más vulnerable, articulando a esta población en la economía ecuatoriana de forma simétrica y democrática (Sánchez, 2016).
La Constitución de la República del Ecuador de 2008 (EC, 2008) marcó un hito en la formalización de la normativa local referente a la Economía Popular y Solidaria (EPS), tanto en su sector real como en el financiero. Según el Artículo 83, el sistema económico vigente en el país es social y solidario; es decir, “reconoce al ser humano como sujeto y fin”, buscando condiciones que permitan alcanzar el “buen vivir”. Además, esta misma Constitución identifica que la EPS se “regulará de acuerdo con la ley”, incluyendo a grupos de cooperativas (financieras y no financieras), asociaciones y sectores comunitarios. De tal forma, se podría afirmar que el paraguas conceptual del SFPS, del cual hacen parte las COAC, es la definición de la Economía Social y Solidaria (ESS).
De acuerdo con Coraggio (2011), la Economía Social y Solidaria se sustenta en un conjunto de principios económicos que orientan sus prácticas. Entre los más relevantes se encuentran la garantía del trabajo para todas las personas; el acceso de los trabajadores al conocimiento y a los medios de producción; la gestión colectiva y autónoma; una producción socialmente responsable orientada a la justicia social; la ausencia de explotación del trabajo ajeno; la sustentabilidad económica; el fomento del consumo responsable y de la libre iniciativa junto con la innovación socialmente responsable; el reconocimiento del pluralismo y la diversidad; la no discriminación, tanto individual como colectiva; la articulación compleja y sinérgica entre organizaciones y emprendimientos de la ESS; y su anclaje territorial.
Además de los principios mencionados, es importante acotar que Coraggio incluye otros que tienen mayor relación con el ámbito cooperativista y económico: i) cooperación solidaria, que implica “integración social del sistema de producción”; y, ii) el concepto de que el dinero no crea dinero (no usura), entendiendo a este activo financiero como un medio, y no como un fin. Este punto es de fundamental debate en el contexto de la problemática discutida en la presente investigación, pues si bien los preceptos de no usura son (o deberían ser) las bases del funcionamiento y enfoque de las COAC, la realidad es distinta, encontrando, inclusive, similitudes con entidades bancarias.
Estos principios, especialmente vinculados con solidaridad, se pueden también traducir en la búsqueda de objetivos de los socios de las COAC, pues según Segovia-Vargas et al. (2023), la administración de microcréditos realizada por las COAC tiene un impacto significativo en las comunidades locales, pues contribuye a su desarrollo en distintas formas: facilitando la obtención de servicios financieros que, en otros escenarios, serían difíciles de acceder (y al no tener acceso, conducen a la búsquedas de agiotistas), y “mejorando las infraestructuras y respaldando a las microempresas”. Estos autores concluyen que las COAC desempeñan un papel fundamental en la promoción de la inclusión financiera, convirtiéndose, al mismo tiempo, en instrumentos primordiales para el desarrollo económico sostenible y desarrollo de las microempresas (desde la provisión de créditos). Dichos conceptos también son compartidos por el Grupo Consultivo de Ayuda a la Población más Pobre (CGAP, 2005), donde además se afirma que las COAC atienden mercados poco atractivos para los bancos.
Bajo esta óptica se desarrolla el problema de la investigación, donde las COAC son entendidas como instrumentos de inclusión financiera y desarrollo económico de sus socios, colocando como parámetro de análisis la pertinencia de los productos de crédito ofrecidos por las COAC locales frente a las supuestas necesidades de su público objetivo que, según la literatura vinculada con la EPS y ESS, es población económicamente vulnerable demandante de productos financieros distintos a los ofrecidos por la banca tradicional.
A manera de justificación, se resalta el papel de las COAC en el mercado financiero ecuatoriano; no obstante, antes de efectuar dicho análisis, es importante detallar la división de las COAC ecuatorianas según su tamaño. Según JPRF (2025), las organizaciones del SFPS se ubican en alguno de los segmentos establecidos: i) segmento 1 con organizaciones con más de USD 80 millones en activos totales; ii) segmento 2 con organizaciones entre USD 20 y USD 80 millones; iii) segmento 3 con organizaciones entre USD 5 y USD 20 millones; iv) segmento 4 con organizaciones entre USD 1 y USD 5 millones; v) segmento 5 con organizaciones con menos de USD 1 millón en total de activos.
De acuerdo con un registro del SFPS, elaborado por la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria (SEPS), a julio 2025 el ecosistema institucional del sector estuvo conformado por 393 organizaciones, de las cuales, 44 correspondieron al segmento 1, 64 al segmento 2, 97 al segmento 3, 136 al segmento 4 y, 52 al segmento 5. Este conjunto de cooperativas alcanzó los USD 26.838 millones en activos totales, valor que corresponde a casi un tercio (27%) del total de activos del sistema financiero del país (ASOBANCA, 2025). Dicha proporción posiciona al cooperativismo financiero ecuatoriano como un actor clave en la economía nacional; no obstante, las COAC también presentan relevancia a nivel latinoamericano.
Según datos de Durán (2024), las COAC del Ecuador destacan de sus pares latinoamericanos al ocupar el segundo lugar en total de activos, representando 11,19% del sistema financiero cooperativo de la región. A diferencia de países con mayores poblaciones y economías más sólidas como México o Brasil, donde las participaciones de las COAC en los sistemas financieros locales son menores (1,93% y 4,41%, respectivamente), en Ecuador las cooperativas son actores clave de la intermediación financiera. Tres de sus cooperativas se ubican entre las 10 con mayor peso relativo en el sistema financiero de sus países, y 11 de ellas están entre las 100 más grandes de América Latina, demostrando de esta forma que el sistema cooperativo de ahorro y crédito del Ecuador puede ser considerado como uno de los más potentes a nivel regional.
El presente artículo se enfoca únicamente en aquellas COAC de los segmentos 1, 2 y 3. La elección de estas organizaciones responde a su predominante participación en el sistema cooperativo de ahorro y crédito en términos monetarios. Si bien existe un número importante de COAC en los segmentos 4 y 5 (188 organizaciones – 48% del total), su participación en el total de activos es minoritaria, ya que según SEPS (2025), a marzo 2025, el porcentaje de ambos segmentos llega al 1,9% del total; es decir, no significativo en términos de muestra.
Con estos antecedentes, el objetivo de la investigación es analizar la estructura e inclusión financiera de las COAC de los segmentos 1, 2 y 3 del Ecuador desde sus productos de crédito, considerando un levantamiento primario de información del tipo de préstamos ofrecidos por las COAC que tendrían mayor cercanía con procesos de inclusión financiera.
El artículo, además de la introducción, presenta 4 capítulos adicionales. En el capítulo 2 se desarrolla un marco conceptual de la inclusión financiera, incluyendo su relación con las COAC y su enfoque desde la óptica de las colocaciones crediticias. Por su parte, el capítulo 3 desarrolla los resultados del nexo entre inclusión financiera y tecnologías crediticias, en base a información primaria levantada en los sitios web de las COAC de segmentos 1, 2 y 3. Finalmente, en el capítulo 4 se presentan las conclusiones del estudio.
Inclusión Financiera y cooperativas de ahorro y crédito
Definición de inclusión financiera y relación con las COAC
Existe una amplia literatura que trata sobre la inclusión financiera y la aplicación de este concepto en distintos estudios de caso. En términos generales, la inclusión financiera es el nivel de acceso y uso de servicios financieros por parte individuos y empresas de un país, los cuales deben ser accesibles, seguros y sustentables, considerando que la misma suele ser medida en función de cantidad de cuentas bancarias per-cápita, utilización de cajas de ahorros o concesión de créditos (Orazi et al., 2019). Otro concepto, como el enunciado por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores de México, relaciona a la educación con la inclusión financiera; es decir, como el acceso y uso de servicios financieros que garantiza esquemas de protección al consumidor dentro de un marco regulatorio que, a su vez, promueve a la educación financiera, con el objetivo de mejorar las fortalezas financieras de toda la población (Raccanello y Herrera, 2014).
Dentro de la conceptualización de inclusión financiera, es importante presentar definiciones con enfoques multidimensionales; por ejemplo, el concepto de la Red de Instituciones Financieras de Desarrollo del Ecuador – RFD (RFD, 2025) y el propuesto por el Banco de Desarrollo de América Latina – CAF (CAF, 2020). En el primer caso, la inclusión financiera se fundamenta en siete dimensiones: acceso, uso, calidad, educación financiera, bienestar financiero, protección y regulación; mientras que según la CAF existen cuatro elementos de oferta y demanda que coinciden con algunas de las variables de la RFD: acceso, uso, calidad y bienestar financiero. En definitiva, la definición de la RFD engloba los parámetros utilizados por la CAF, adicionando el paraguas normativo y la educación financiera.
Considerando el enfoque de esta investigación, se presentan definiciones más específicas de las dimensiones de acceso, uso y calidad. La dimensión del acceso se refiere a la disponibilidad, proximidad y costo adecuado de productos y servicios financieros formales para la población. El uso evalúa la frecuencia y regularidad con que los individuos utilizan los productos y servicios financieros. Por su parte, la calidad se mide a través de la satisfacción del usuario, considerando aspectos como la facilidad de acceso, costos, seguridad y la adecuación de los productos financieros a las necesidades de los clientes.
En lo que se refiere a la relación entre inclusión financiera y cooperativas, Lemus y Rojas (2022) realizaron un compendio de conceptos que vinculan a las COAC con el acceso a servicios financieros. Según este trabajo, las COAC son entidades enfocadas en los segmentos socioeconómicos bajo y medio, con especialidad en los microcréditos, lo que les otorga un rol importante en el desarrollo territorial, permitiendo el acceso a servicios financieros a grupos sociales marginados y, por tanto, de apoyo al emprendimiento de micro y pequeñas unidades económicas. Además, en el acápite empírico de la investigación, los autores evidenciaron (para el caso chileno) que las cooperativas tienen mayor incidencia en la población que se encuentra en los percentiles de ingresos más bajos (hasta el percentil 60), y mayor financiamiento de los bancos en las personas con mayores ingresos.
En términos de edad, el estudio de Lemus y Rojas (2022) concluye que en promedio los deudores de las COAC son mayores que aquellos deudores bancarios; además, en relación con el género, existe una mayor proporción de mujeres frente a hombres prestatarios en COAC que en bancos. Por otro lado, sobre la variable regional, las COAC tienen mayor incidencia en regiones fuera de regiones metropolitanas.
Inclusión financiera y productos crediticios
Retomando la definición de la RFD, donde el factor calidad es “la capacidad de los productos y servicios financieros para satisfacer las expectativas y necesidades de los usuarios” (RFD, 2025, 63), se identifica en las próximas líneas algunos conceptos de productos crediticios que fueron desarrollados para solucionar carencias importantes en las necesidades de endeudamiento, especialmente de usuarios más vulnerables.
Inicialmente se tratarán las tecnologías de crédito grupales que, según Valero y Pellejero (2017), pueden ser grupos solidarios y bancas comunales (conocida también como village bank), y se sustentan en algunos elementos importantes. En primer lugar, los integrantes del grupo se deben conocer previamente, lo cual permite reducir los riesgos de información asimétrica y fortalecer los vínculos de solidaridad. En segundo lugar, las evaluaciones sobre la capacidad y la disposición de pago se realizan de manera interna, mediante consensos dentro del propio grupo. Además, estos esquemas se basan en el principio de garantía solidaria: si uno o varios integrantes no pueden cumplir con sus obligaciones crediticias, el resto del grupo asume colectivamente la responsabilidad del pago total ante el prestamista.
Según Morduch y Armendáriz (2005), las diferencias entre los distintos modelos de crédito grupal suelen radicar en el tamaño del préstamo, la obligatoriedad del ahorro previo y el número de participantes por grupo. No obstante, todos comparten una característica central: su naturaleza solidaria. Los integrantes aceptan voluntariamente las condiciones del crédito conjunto y se respaldan mutuamente, confiando en la responsabilidad de amigos, familiares o conocido, lo cual contribuye a proteger el historial crediticio de quienes, por alguna razón, no logran cumplir con su parte del préstamo. Esta última característica se encuentra en línea, especialmente, con uno de los principios cooperativos – preocupación por la comunidad -, pues las tecnologías grupales al generar sus operaciones de forma solidaria, aporta al desarrollo sostenible de sus comunidades y promueve la responsabilidad social.
Además de los aspectos estructurales mencionados, es importante destacar cómo las tecnologías financieras colectivas se vinculan directamente con la inclusión financiera. Según Madise (2019), este tipo de inclusión debe tener en cuenta las barreras que enfrentan las poblaciones rurales para acceder a servicios bancarios, especialmente en territorios donde las entidades financieras tradicionales no tienen presencia. En este escenario, los bancos comunales representan una alternativa viable, ya que operan de manera autónoma y reproducen dinámicas similares a las practicadas por las COAC. Su funcionamiento se enmarca en los principios de la ESS, reforzando su orientación comunitaria y participativa.
Con relación a la inclusión financiera y su vinculación con el acceso a crédito en zonas rurales, existen publicaciones que tratan dicha problemática en países de América Latina: Reyes y Muñoz (2016) prepararon una guía para generar inclusión financiera en zonas rurales mediante asociaciones de ahorro y crédito comunitario en Colombia, utilizando como estudio de caso los Grupos de Ahorro y Crédito (GACC), con el apoyo del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN). Por su parte, Daneshvar et al. (2017) la define como el proceso mediante el cual los pequeños productores rurales acceden de forma sostenible y pertinente a servicios financieros formales, tales como crédito, ahorro, otros medios de pago y también seguros, todos en condiciones adaptadas a sus necesidades y realidades territoriales.
Además, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicó varios estudios sobre la inclusión financiera de pequeños productores rurales en países de América Latina, incluyendo a Costa Rica (Vásquez et al., 2017), El Salvador (Argumedo, 2017), República Dominicana (Reyes y Daneshvar, 2017), y México (Campos, 2017). Los 4 mencionados estudios de la CEPAL concluyen que, pese a diversos esfuerzos institucionales, el acceso de los pequeños productores rurales a servicios financieros formales sigue siendo limitado. Factores estructurales como la dispersión territorial, la informalidad productiva, la escasa infraestructura bancaria y los bajos ingresos continúan restringiendo las oportunidades de financiamiento. Aunque existen microcréditos, programas estatales y cooperativas, su cobertura no alcanza a satisfacer la demanda real ni garantiza sostenibilidad.
Los productos crediticios de las COAC en un marco de inclusión financiera
La información exhibida en párrafos anteriores sustenta la importancia de una apropiada oferta de productos y servicios financieros para incrementar los niveles de inclusión financiera, especialmente en las áreas con menor abastecimiento u oferta por parte de las organizaciones sociales – solidarias y/o microfinancieras.
En este contexto, el presente apartado analiza, desde la colocación (crédito), la realidad de la oferta de productos financieros de las COAC de los segmentos 1, 2 y 3 en el Ecuador que sea destinada a una población con mayores probabilidades de exclusión financiera, ya sea por su vulnerabilidad económica, por el ámbito de su vivienda y/o trabajo (urbano/rural), o por su género, que son 3 de las variables analizadas tanto en las definiciones detalladas de inclusión financiera.
Considerando que no existe información secundaria sistematizada de los productos crediticios ofrecidos por entidades del SFPS, para conocer la realidad de la oferta actual de créditos vinculados con inclusión financiera (según los parámetros mencionados anteriormente) en las COAC de los segmentos 1, 2 y 3 en el Ecuador, se realizó un estudio exploratorio y explicativo (Hernández et al. 2014), que consistió en la búsqueda pormenorizada de la oferta de cada entidad por medio de sus páginas web.
El levantamiento de información primaria fue realizado en el mes de enero del 2025 y actualizado en julio del mismo año; de tal forma, en la época existía un universo de 203 COAC, de las cuales 46 pertenecían al segmento 1, 61 al segmento 2, y, 96 al segmento 3. Del total de COAC catastradas a principios del año, se pudo levantar información de 193 entidades (95%), siendo 46 del segmento 1 (100%), 61 del segmento 2 (100%), y 86 del segmento 3 (90%).
Los resultados del levantamiento según 3 categorías (crédito grupal, crédito agropecuario, crédito vinculado con género), se presenta en la Tabla 1:
Tabla 1.
Sistematización de créditos de COAC según categoría de inclusión financiera
| Segmento | COAC que ofrecen créditos grupales | COAC que ofrecen créditos agropecuarios | COAC que ofrecen créditos vinculados con género |
|---|---|---|---|
| 1 | 0 | 3 | 4 |
| 2 | 1 | 6 | 5 |
| 3 | 3 | 9 | 9 |
| Total de COAC que ofrecen cada tipo de crédito | 4 | 18 | 18 |
Fuente: website de COAC Elaboración: propia.
De acuerdo con la información anterior, el número de COAC que ofrecen créditos grupales, agropecuarios y/o vinculados con género son minoritarios en las cooperativas de los segmentos 1, 2, 3. De hecho, el otorgamiento de créditos grupales es el más escaso entre las COAC analizadas, no existiendo ningún caso en el segmento 1 y solamente 4 casos en los otros dos segmentos. Cabe resaltar que este producto crediticio está normado por la Junta de Política y Regulación Financiera (JPRF, 2023) como parte del segmento microcrédito, al ser “…otorgado a una persona natural o jurídica con un nivel de ventas anuales inferior o igual a USD 300.000,00, o a un grupo de prestatarios con garantía solidaria…”.
Considerando que los créditos grupales y los agropecuarios se relacionan con procesos productivos, éstos en su mayoría deben ingresar en el segmento del microcrédito, el cual, si bien es importante en las COAC, no es el principal, manteniéndose en la última década con una participación promedio de 38%, frente al 53% de los créditos de consumo4 (ASOBANCA, 2025). Este dato no es menor, pues indica que la vocación crediticia de las cooperativas de ahorro y crédito no se enfoca en el ámbito productivo de los microemprendedores, sino en el consumo, lo cual de alguna forma justificaría el poco interés por parte de las COAC en desarrollar tecnologías microcrediticias distintas a las tradicionales (urbanas e individuales). A manera de comparación, se presentan en las Figuras 1 y 2 la participación de segmentos de crédito (en función de cartera bruta) de bancos y COAC (segmentos 1, 2 y 3) con fecha de corte junio 2025.
Figura 1.
Participación de cartera de crédito de COAC. Junio 2025.
Fuente: ASOBANCA (2025)
Figura 2.
Participación de cartera de crédito de bancos. Junio 2025.
Fuente: ASOBANCA (2025)
De acuerdo con las gráficas anteriores, es clara la vocación de los bancos en financiar el aparato productivo de gran escala del país y, por parte de las COAC, la producción a nivel minorista. Sin embargo, se debe señalar que la participación del crédito de consumo en bancos y cooperativas es muy cercana, entendiéndose que ambos tipos de entidades podrían estar financiando operaciones con menor incidencia en la inclusión de los más vulnerables.
Regresando al análisis de las 3 categorías de créditos de COAC con mayor tendencia de apoyo a la inclusión financiera, los resultados del estudio primario mostraron que las siguientes 4 COAC ofertan créditos grupales solidarios: i) Andina Ltda., ii) CoopSalinas Ltda., iii) Uniblock y Servicios Ltda., iv) Uniotavalo Ltda.
En el caso de la COAC Andina Ltda. (cuya matriz se encuentra en Latacunga), el crédito grupal, llamado “Andina Group” puede ser otorgado a grupos o Asociaciones para solventar actividades productivas del ámbito rural. El grupo debe estar conformado por mínimo de 3 personas y un máximo de 10, y los requisitos para acceder a este producto tienen características similares con los microcréditos individuales, por ejemplo: presentación de RUC, RISE o certificados de proveedores y clientes, declaraciones del IVA, mecanizados del IESS, títulos de propiedad, copias de escrituras y evidencia de pago del impuesto predial, entre otros. Si bien estos requisitos sirven como filtro para el análisis de capacidad de pago de los potenciales prestatarios, no obedecen plenamente a las características de una tecnología grupal solidaria, donde la principal garantía es la solidaridad entre los miembros del grupo.
Por su parte, el “credi-asociativo” de la COAC CoopSalinas Ltda. (ubicada en Salinas de Guaranda, provincia de Bolívar), es un producto cuya naturaleza obedece al ámbito grupal pues está destinado a aquellas asociaciones que necesiten capital para emprendimiento de actividades turísticas, compras de activos fijos para producción, y/o registro de patentes y marcas. No obstante, este producto no tiene características de garantía solidaria, sino un enfoque a la promoción de actividades económicas asociativas propias de su región de influencia.
La COAC Uniblock y Servicios Ltda., cuya matriz se encuentra domiciliada en Latacunga, ofrece a sus socios el “credi amigo”, que es un crédito grupal con firmas solidarias (sí atiende a la metodología de base) y con un número máximo de 12 integrantes. Este producto se destina a la ampliación de negocios establecidos, capital de trabajo o adecuación de la estructura de los negocios de los prestatarios. Si bien entre sus requisitos existen documentos de evidencia microempresarial (RUC, RISE, factura de compras), éstos son menos exigentes que los requeridos por la COAC Andina antes analizada.
Finalmente, el crédito “unimujer emprendedora” de la COAC UniOtavalo Ltda., puede financiar de forma individual o grupal a personas que deseen invertir en actividades de pequeña escala de producción, así como en actividades de comercialización y servicios. En este caso, más allá del número de personas que adquieran el préstamo, no existen características específicas vinculadas con garantía solidaria.
Como conclusión del análisis de créditos con tecnología grupal, se destaca que todas las COAC oferentes se encuentran en la sierra del Ecuador: 2 de ellas en la provincia del Cotopaxi, una en la provincia de Imbabura y una en la provincia de Bolívar. Entre los cuatro productos, el único que presenta de forma explícita la firma solidaria como característica del producto es “credi amigo” de Uniblock y Servicios Ltda; mientras que el resto solo tienen en común el aspecto grupal, diferenciándose en su enfoque (asociativo y no asociativo) y requisitos.
En definitiva, la información levantada sobre créditos grupales en COAC de los segmentos 1, 2 y 3, es una evidencia del poco interés del sector cooperativo en este tipo de productos, sea por sus costos operativos, por su bajo retorno financiero, o por el mercado que actualmente están atendiendo las instituciones cooperativas del país, el cual, como se mostró en las Figuras 1 y 2, se encuentra parcialmente correlacionado con el mercado atendido por el sector bancario del país. Además de los puntos mencionados, existe una aparente disminución paulatina del interés de las COAC en colocar créditos grupales, pues en base al estudio de Oñate-Paredes (2024), en enero 2024 existían 2 cooperativas del segmento 1 que aún colocaban este tipo de préstamos (COAC Virgen del Cisne Ltda., y COAC Cooprogreso), pero a la fecha ya no ofertan dichas tecnologías crediticias.
Al respecto de la segunda dimensión analizada en la base de datos – créditos agropecuarios -, las 18 COAC a continuación ofertan este tipo de productos en la actualidad:
Segmento 1: Tulcán Ltda., Atuntaqui Ltda., Lucha Campesina Ltda.
Segmento 2: Microempresarial Sucre Ltda., Alianza Minas Ltda., COOPAC Austro Ltda., Sumak Kawsay Ltda., Unión El Ejido Ltda., Crediamigo Ltda.
Segmento 3: Migrantes del Ecuador Ltda., Focla Ltda., San Miguel Ltda., San Miguel de Sigchos Ltda., Salinas Ltda., Simiatug Ltda., Pujulí Ltda., Nueva Esperanza Ltda., Santa Anita Ltda.
Sobre los créditos agropecuarios, se observa en la muestra levantada una oferta diversa de productos financieros agrícolas y pecuarios dirigidos tanto a personas naturales como jurídicas. Los montos varían considerablemente, desde microcréditos a partir de USD 100, como en el caso de Unión El Ejido Ltda. (Cotacachi), hasta montos de USD 100.000 en cooperativas como Tulcán Ltda. y COOPAC Austro (Cuenca). El plazo de pago también es heterogéneo, con rangos que van desde 24 meses hasta 10 años, dependiendo del producto y del monto solicitado; además, en términos operativos, hay algunos productos que pueden ser desembolsados en periodos relativamente cortos (48 horas).
En relación con las garantías, la mayoría de COAC permiten garantías personales hasta ciertos montos (como es el caso de la COAC San Miguel de Sigchos, hasta USD 10.000 en el crédito agrícola), y exigen garantías hipotecarias para montos mayores. Algunas instituciones como Tulcán Ltda. también hacen uso del Fondo de Garantía para la Economía Popular y Solidaria (CONAFIPS), permitiendo el acceso sin garante. En algunos casos, se exige una aportación patrimonial irrepartible como en COOPAC Austro, que varía entre el 1% y 2% del monto solicitado, dependiendo del tipo de garantía.
Las tasas de interés de estos productos oscilan entre el 15,50% y el 20%, siendo el 18% una cifra recurrente entre varias cooperativas como Crediamigo Ltda. (Loja), Tulcán Ltda. (Carchi), San Miguel de Sigchos Ltda. Los plazos de gracia, cuando existen, se limitan generalmente a los dos primeros meses, y los pagos pueden establecerse con frecuencias variables: mensual, bimensual, trimestral o semestral. En cuanto a enfoques territoriales, la mayoría de las cooperativas tienen su matriz en ciudades de la sierra ecuatoriana, destacándose provincias como Imbabura, Cotopaxi, Bolívar y Azuay. Solo 3 COAC ofertan sus créditos agrícolas (con mayor énfasis) en costa y oriente: COACMES Ltda. en Manabí, Lucha Campesina en Guayas y FOCLA Ltda. en Sucumbíos.
Una tendencia destacable es la segmentación de productos según el perfil del solicitante. Por ejemplo, San Miguel de Sigchos Ltda., y Lucha Campesina Ltda. ofrecen créditos diferenciados para mujeres y jóvenes rurales, incorporando así una perspectiva inclusiva en su portafolio, lo cual diferencia sus productos de otros con enfoque de género, atiende a una segunda variable de vulnerabilidad: el ámbito geográfico. (sector rural).
La tercera dimensión de análisis en este apartado son los créditos relacionados con género. Según el levantamiento primario, existen 18 COAC que ofertan este tipo de productos:
Segmento 1: 15 de abril Ltda., Indígena Sac Ltda., De la Pequeña Empresa de Cotopaxi Ltda. Lucha Campesina Ltda.
Segmento 2: Pedro Moncayo Ltda., Fondvida Ltda., San Gabriel Ltda., Sumak Kawsay Ltda., Minga Ltda.
Segmento 3: 13 de abril Ltda., Migrante del Ecuador Ltda., Pushak Runa Ltda., San Miguel Ltda., San Miguel de Sigchos Ltda., Simiatug Ltda., Nueva Esperanza Ltda., Grupo Difare., UniOtavalo Ltda.
En resumen, se observa que los créditos están destinados a financiar actividades productivas, comerciales o de servicios en pequeña escala, así como también a cubrir gastos personales o familiares, según el caso. Los montos de los créditos varían entre un mínimo de USD 100 y un máximo de USD 60.000. Los plazos de pago son diversos, oscilando entre 1 y 72 meses. Las tasas de interés registradas en el documento van desde el 14,9% nominal hasta el 22% anual referencial.
Los créditos pueden ser amortizados en cuotas mensuales, bimensuales, trimestrales o semestrales, dependiendo del plan de pago. Además, algunas cooperativas otorgan beneficios adicionales como seguros de desgravamen, aprobación rápida en un plazo de 48 horas o períodos de gracia (como el de tres meses en la COAC Nueva Esperanza). También se mencionan créditos sin garante o con garantía solidaria.
El destino de los créditos también varía. Algunas cooperativas los orientan a la inversión productiva (como Sumak Kawsay, Migrantes del Ecuador, San Miguel de Sigchos, o UniOtavalo), otras al consumo personal (como Indígena SAC), y algunas combinan ambas finalidades. También se identifican productos específicos para mujeres jefas de hogar del sector rural, como en el caso de Lucha Campesina, o para grupos de prestatarias con garantía solidaria.
Finalmente, con relación a la distribución geográfica del producto, la mayoría de las cooperativas oferentes de créditos para mujeres tienen su matriz en ciudades de la sierra ecuatoriana (14), en las provincias de Tungurahua, Cotopaxi, Pichincha, Carchi, Chimborazo, Bolívar e Imbabura. Solamente 4 COAC ofertan este tipo de productos en provincias de la costa ecuatoriana: Guayas, Manabí y Los Ríos.
A manera de comparación, además de levantar información primaria de cooperativas de ahorro y crédito, en el mismo período también se levantó información de oferta crediticia (por medio de website) de 24 bancos privados del Ecuador, la cual se presenta en el Anexo 2 y, cuyo resumen, se muestra en la Tabla 2:
Tabla 2.
Sistematización de créditos de bancos privados según categoría de inclusión financiera
| Bancos que ofrecen créditos grupales | Bancos que ofrecen créditos agropecuarios | Bancos que ofrecen créditos vinculados con género |
|---|---|---|
| 2 | 0 | 2 |
Fuente: website de bancos privados del Ecuador. Elaboración: propia. Nota: Banco del Pichincha y VisionFund ofrecen créditos grupales; mientras que Banco Pichincha y Banco de Machala ofrecen créditos vinculados con género.
En el caso de los créditos grupales, únicamente el Banco Pichincha y VisionFund ofrecen este tipo de productos. VisionFund, en particular, cuenta con dos modalidades diferenciadas: el crédito grupal y el crédito de banca comunal. La principal diferencia entre ambos radica en el número de participantes por operación crediticia: el crédito grupal está dirigido a grupos de entre 3 y 6 personas, mientras que el crédito de banca comunal se otorga a grupos más amplios, que van desde un mínimo de 7 hasta un máximo de 25 integrantes. En el caso del Banco Pichincha, el único producto que ofrecen en el ámbito grupal exige que todos los miembros tengan más de 6 meses de antigüedad, con un monto máximo de USD 6.000 por grupo (frente a los USD 10.000 ofrecidos por VisionFund).
Finamente, el Banco Pichincha y el Banco de Machala son los únicos que ofrecen créditos exclusivamente para mujeres, destacando que en ambos casos su enfoque es netamente productivo, para financiar insumos, maquinarias, vehículos de trabajo o locales. En el caso del Banco Pichincha el monto máximo es USD 150.000 y en el Banco de Machala es USD 80.000, existiendo en ambos productos la posibilidad de períodos de gracia.
En resumen, aunque son relativamente pocas las cooperativas de ahorro y crédito que ofrecen productos grupales, y aunque también son limitadas (aunque en mayor número), aquellas que cuentan con productos específicos para la agricultura o con enfoque de género, al comparar estos resultados con la oferta del sistema bancario tradicional, se evidencia una clara vocación del sector cooperativo por promover la inclusión financiera desde la ruralidad, atendiendo condiciones de vulnerabilidad económica y brindando apoyo específico a las mujeres.
Conclusiones
La presente investigación constituye una contribución al entendimiento del papel que desempeñan las cooperativas de ahorro y crédito (COAC) de los segmentos 1, 2 y 3 en la inclusión financiera del Ecuador. Estas organizaciones, insertas dentro del sistema financiero popular y solidario, cumplen funciones estratégicas en territorios históricamente excluidos del sistema bancario tradicional. El análisis realizado demuestra que las COAC no solo concentran una importante cantidad de activos, sino que además representan un canal clave para democratizar el acceso a servicios financieros en zonas rurales y urbanas marginales.
El estudio evidencia una preocupante homogeneización de la oferta de productos crediticios, con una marcada tendencia hacia créditos de consumo y una limitada presencia de créditos productivos. Si bien la legislación permite y promueve metodologías de microcrédito, como los créditos grupales solidarios, su uso en la práctica es casi inexistente. Esta falta de diversificación crediticia puede estar desincentivando procesos de inclusión financiera profunda, que demandan productos más flexibles, adaptados al contexto rural y de pequeños emprendimientos familiares.
Asimismo, la limitada implementación de productos agropecuarios o con enfoque de género confirma una tendencia generalizada en la que las COAC se centran más en el rendimiento financiero que en el cumplimiento de principios cooperativistas de interés por la comunidad o desarrollo inclusivo. A pesar de que el estudio identificó algunas experiencias valiosas en la sierra ecuatoriana, estas son excepcionales y no representan una política institucional generalizada en el sector. Ello sugiere la necesidad de implementar incentivos regulatorios y financieros que promuevan el diseño de productos adaptados a las realidades locales; por ejemplo: aumentar por parte del Estado fondos subsidiados para que las COAC coloquen créditos de apoyo a inclusión financiera en mercados vulnerables, mediante organizaciones especializadas de segundo piso como la CONAFIPS, lo cual implicaría beneficios para las COAC en términos gastos financieros (tasas preferenciales), seguimiento técnico del Estado en diversas dimensiones de impacto social y capitalización a mayores plazos permitiendo minimizar el riesgo de liquidez en las cooperativas.
En síntesis, el sistema cooperativo ecuatoriano, particularmente las COAC de los segmentos 1, 2 y 3, representa una herramienta fundamental para la consolidación de un modelo financiero más equitativo e inclusivo. No obstante, para que estas entidades logren cumplir su potencial, es necesario impulsar reformas estructurales que incentiven el desarrollo de productos financieros adecuados para los sectores más excluidos, fortalecer los procesos de educación financiera, fomentar la cooperación entre COAC y garantizar que las políticas públicas y regulaciones estén orientadas al bienestar de la población más vulnerable del país.
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